El VPH (Virus del Papiloma Humano): la ITS más común en hombres

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El VPH (Virus del Papiloma Humano): la ITS más común en hombres

El VPH (Virus del Papiloma Humano): la ITS más común en hombres

El Dr. Francisco Cuellar dermatólogo especialista en infecciones de transmisión sexual (ITS) y dermatología genital en IDERMA te explica cómo se diagnostica el VPH en hombres, y qué técnicas existen para su tratamiento

 

En los últimos años, el Virus del Papiloma Humano (VPH) es sin duda la infección de transmisión sexual (ITS), o enfermedad de transmisión sexual (ETS), que más vemos y tratamos en IDERMA (y con mucha distancia respecto al resto de ITS). Según los estudios, se calcula que actualmente en nuestro país alrededor de un 30% de la población menor de 25 años y sexualmente activa está infectada o se ha infectado por el VPH. Uno de los problemas de esta enfermedad, que dificulta su diagnóstico y hace que se extienda de forma rápida, es que en muchos de los casos se trata de una infección asintomática.

 

El VPH es un virus que genera verrugas anogenitales y puede afectar tanto a mujeres como a hombres. En el caso de las mujeres suele afectar con mayor frecuencia la zona intravaginal, por lo que suelen acudir al ginecólogo para su diagnóstico y tratamiento.

 

En cambio en los hombres, el VPH afecta más frecuentemente la zona genital y anal, y suelen acudir con mayor frecuencia al dermatólogo.

 

El VPH es una gran familia de virus que podemos dividir en dos:

 

  • alto riesgo oncogénico (VPH-AR): suelen ser lesiones planas, a veces de aspecto inflamatorio, y frecuentemente invisibles. En esta tipología existe riesgo a desarrollar un cáncer. 

 

  • bajo riesgo oncogénico (VPH-BR): suelen ser verrugas evidentes a simple vista (llamadas "condilomas") aunque también pueden ser muy pequeñas y casi invisibles a la vista. En esta tipología prácticamente no existe el riesgo a desarrollar un cáncer.  

 

 

Diagnóstico VPH en hombres

 

Ante la sospecha de una infección de transmisión sexual (ITS) lo más importante es obtener un diagnóstico lo más rápido y exacto posible. Una detección a tiempo no solo evita nuevos contagios, sino que permite iniciar un tratamiento lo antes posible. En el caso del VPH de bajo riesgo oncogénico (condilomas), teniendo en cuenta que puede llegar a tener síntomas muy poco evidentes o ser casi invisibles, en IDERMA realizamos el Test de Ácido Acético para evidenciar aquellas lesiones poco aparentes y así conseguir observarlas a simple vista. Haciendo esto, se reduce importantemente el número de tratamientos necesarios para erradicar los condilomas.

 

En el caso del VPH de alto riesgo oncogénico realizamos la Penescopia, una técnica que combina el Ácido Acético y la visualización/amplificación mediante una lupa muy potente. En IDERMA somos uno de los pocos centros en Barcelona que realiza este tipo de prueba diagnóstica para la detección del VPH-AR en hombres.

 

A continuación, os describimos cada una de las técnicas mencionadas:

 

TEST ÁCIDO ACÉTICO

 

En las infecciones por VPH de bajo riesgo, este tipo de test es muy utilizado para evidenciar lesiones de condilomas muy pequeñas, casi invisibles. Gracias a este test las lesiones se tiñen de color blanco, haciéndolas visibles. Lo más frecuente es realizar esta prueba en sitios del pene o la vulva (zona exterior de la vagina) dónde el VPH está presente, pero no se observa a simple vista. Si no realizásemos este tipo de test, aquellos condilomas más pequeños se mantendrían ahí, e irían creciendo posteriormente, causando que el paciente tuviera que volver de nuevo a la clínica a eliminarlos. Gracias a este test se ha reducido de forma importante las recidivas post tratamiento.

 

PENESCOPIA

 

En esta prueba se emplea el ácido acético junto al penescopio, un aparato que permite la visualización amplificada mediante una lupa muy potente. Este examen está especialmente recomendado en casos seleccionados en los que la pareja del hombre presenta infección por VPH-AR o lesiones precancerosas o cáncer por el virus del papiloma de alto riesgo oncogénico, aunque no existan alteraciones visibles en el pene. Para realizar la penescopia se aplica una gasa empapada en ácido acético diluido al 5 %, con la que se envuelve el pene. Debe esperarse entre 3 y 5 minutos y a continuación se retira la gasa y se observa con el penescopio (lupa muy potente para visualización/amplificación) el pene. Las lesiones antes no visibles se tiñen de blanco y se hacen visibles. Una vez identificadas las lesiones se practica un frotis para confirmar la presencia del VPH-AR mediante análisis moleculares (PCR). Dependiendo del estadio, si es muy incipiente, las lesiones blancas serán muy poco aparentes y sólo podrán verse a través del penescopio (es decir, sigue siendo invisible a simple vista). Si el estadio es más avanzado es posible verlo a simple vista después de aplicar el ácido acético. Tal y como queda ejemplificado en la siguiente imagen.

 

 

Una utilidad práctica muy importante de esta técnica es en los casos que la infección por VPH-AR se presenta como una inflamación (rojez) inespecífica y así permite diferenciarla de otros agentes causales de rojeces del pene. Las inflamaciones en el pene son extremadamente frecuentes por lo que esto evita equivocaciones en el tratamiento, ya que aplicar cremas con corticoides (muy ampliamente usadas para tratar las rojeces del pene) puede complicar y extender la infección en los casos de infección por VPH-AR e incrementar el riesgo a desarrollar una lesión precancerosa o cáncer.

 

 

 

Tratamiento VPH en hombres

 

Existen numerosos tratamientos para el VPH, siendo los más utilizados la crioterapia, electrocoagulación, inmunomoduladores tópicos (imiquimod) y la vaporización con láser de CO2.

 

Para el tratamiento de los condilomas (VPH-BR) el más efectivo es el láser CO2, sobre todo si se han identificado previamente las lesiones poco visibles mediante la técnica del ácido acético. Esta tecnología permite un mayor control y precisión de la profundidad del procedimiento. Esta técnica es una de las que mejores resultados cosméticos ofrece, ya que consigue concentrar la energía en zonas extremadamente pequeñas, por lo que evita dañar el tejido sano de alrededor de la lesión.

 

En los casos de infección por VPH-AR, el tratamiento debe personalizarse para cada uno de los casos. Depende del grado de afección y evolución de las lesiones el experto prescribirá una u otra terapia. En los casos iniciales, incipientes y muy localizados, normalmente se recomienda la observación con controles semestrales y, sobre todo, no aplicar cremas con corticoides ya que podría empeorar el pronóstico. Para los casos intermedios (pre-cáncer) el láser CO2 seguido del imiquimod, suele ser la mejor opción. Para los casos avanzados (cáncer) comúnmente se recurre a la cirugía.

 

 

En IDERMA contamos con prestigiosos dermatólogos especialistas en ITS y dermatología genital como el Dr. Francisco Cuellar. Si necesitas más información o crees que puedes estar afectado por una ITS, puedes reservar una visita con nuestros expertos aquí:

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