Cicatrices por accidentes

Cicatrices por accidentes

Los traumatismos o las quemaduras pueden ocasionar la aparición de tejido cicatricial en la piel.

Cuando se produce una herida, las células de nuestra piel se encargan de reparar el tejido dañado de inmediato, generando una costra y, posteriormente, formando un tejido permanente distinto al resto de la piel. Este tejido con un aspecto diferente es lo que conocemos como cicatriz.  

Las cicatrices por accidentes pueden aparecer después de un corte, un traumatismo, una caída, un rasponazo o una quemadura, entre otras causas.

Las cicatrices pueden ser normales, o con frecuencia pueden quedar atróficas (cuando queda una piel más fina que la de alrededor), hipertróficas (cuando las cicatrices quedan abultadas) o queloideas (cuando además de abultadas, estas van más allá de los límites de la herida inicial). Además, estas cicatrices pueden estar más vascularizadas, es decir, contienen vasos sanguíneos que le dan una coloración rojiza. Todo ello dependerá, como en el resto de las cicatrices, del tamaño, la profundidad y la ubicación de la herida, así como de las características cutáneas de cada persona.

En el caso de las cicatrices por accidentes, estas suelen ser anómalas, y pueden ocasionar una importante alteración estética. También pueden causar dolor y molestias en el caso de que la cicatriz se haya engrosado, haya formado un queloide, produzca problemas en el movimiento o interfiera en la funcionalidad de la parte del cuerpo afectada.

 

 

Respecto a las cicatrices por accidentes o quemaduras, hay diferentes tratamientos que nos pueden ayudar a mejorar su aspecto y reducir las posibles molestias.

 

  • Tratamiento para disminuir el color rojo/morado. Gracias a distintos tipos de láser o dispositivos de luz como el láser vascular Cynergy o la luz pulsada intensa (IPL) podemos cerrar ese exceso de vasos sanguíneos que se han producido con el proceso de cicatrización y, de esta forma, reducir esa coloración rojiza, dándole un color a la cicatriz más parecido al de la piel de alrededor.

  • Tratamiento para disminuir el grosorLas infiltraciones de corticoides dentro de la cicatriz ayudan a disminuir el grosor de las cicatrices queloideas o hipertróficas, igualando más, de esta forma, toda la superficie de la piel.

  • Extirpación quirúrgica. Consiste en extirpar la cicatriz por completo mediante cirugía y cerrar de nuevo la herida para conseguir una nueva cicatriz más estética y menos visible.

  • Dermoabrasión. Se trata de extraer las capas superiores de la piel con la ayuda de un dispositivo especial. Esta técnica se emplea para suavizar la superficie de la piel o reducir las irregularidades.

  • Cirugía para eliminar el tejido cicatricial extra. Este procedimiento quirúrgico se emplea en caso de lesiones muy grandes, como en las quemaduras, si hay una importante pérdida de piel o se forman cicatrices hipertróficas que restrinjan el movimiento de músculos, articulaciones y tendones.

  • Injertos de piel. Consiste en extraer una capa de piel sana de otra parte del cuerpo y colocarla sobre la zona lesionada. Esta intervención se realiza cuando se ha producido una pérdida importante de piel, la cicatriz no ha sanado adecuadamente o se quiere mejorar la funcionalidad más que la apariencia.

 

Autor:


Dermatología clínica y quirúrgica


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