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¿Qué es el Indice Ultravioleta?

¿Qué es el Indice Ultravioleta? | La Piel y el Sol

El sol emite una gran gama de rayos, aunque por suerte no todos alcanzan nuestra piel. Nuestro planeta está sometido diariamente a la luz blanca visible (400 a 700 nm), los rayos infrarrojos (700 a 1500 nm), y los rayos ultravioletas (100 a 400 nm) provinentes del sol, lo que se denomina el espectro solar. Con una longitud de onda menor se sitúan los rayos X. Con una longitud de onda mayor que los rayos infrarrojos se hallan las ondas cortas de acción calórica (empleadas en fisioterapia), las ondas hertzianas (la radio) y las ondas largas de la telegrafía sin hilos. La radiación que produce los efectos nocivos del sol es la ultravioleta.

Los rayos infrarrojos poseen una energía calorífica importante y son responsables de la sensación de calor que nos da el sol.

Las fuentes de radiación ultravioleta pueden ser naturales (el sol) o artificiales (hospitales, industrias, cosmética, etc). Así mismo, los rayos ultravioletas son de tres tipos:

- Rayos ultravioleta A - UVA - (315-400 nm) los de menor frecuencia, atraviesan la mayor parte de los vidrios comunes. Pueden ser emitidos por cualquier fuente de luz ultravioleta. Al ser de baja frecuencia y baja energía son los menos peligrosos para la salud.

- Rayos ultravioleta B - UVB - (280-315 nm) Son absorbidos por el vidrio.

- Rayos ultravioleta C - UVC - (100 a 280 nm) los de mayor frecuencia, son absorbidos por las capas altas de la atmósfera y estratosfera, y prácticamente no llegan a la superficie terrestre por la existencia de una capa de ozono situada a 40 kms de altura. En la actualidad, la disminución del espesor de la misma, permite la llegada de un mayor porcentaje de este tipo de radiaciones a la superficie terrestre, especialmente en algunas latitudes próximas a los polos. Al ser de baja frecuencia y baja energía son los más peligrosos para la salud.

La proporción de los mismos es de un 5% de rayos ultravioletas, un 45% de radiaciones visibles y un 50% de rayos infrarrojos. De todas formas, la composición de la radiación solar no es igual en todos los puntos del planeta, ni a las distintas épocas del año y horas del día.

Para cuantificar la dosis de radiación ultravioleta que llega a un punto del planeta se emplea el denominado índice ultravioleta, que representa una estimación de la radiación ultravioleta solar que soporta una superficie determinada de la Tierra. Este valor se modifica con la latitud, con las estaciones del año, con el tiempo atmosférico y con las horas del día. Aunque la intensidad de la radiación ultravioleta que llega al suelo varía a lo largo del día, alcanza su valor máximo hacia la mitad del periodo diurno, en ausencia de nubes. Para calcularlo se obtienen las distintas longitudes de onda ultravioleta y se promedia las variaciones de la radiación por períodos de 10 a 30 minutos. Se expresa en valor numérico a partir del cero de modo que cuanto mayor sea el índice, mayor será la probabilidad de que la exposición a los rayos ultravioleta dañe la piel y los ojos y menor el tiempo que tardarán en ocurrir estos daños. El índice ultravioleta es un claro parámetro de los daños que puede causar una exposición excesiva a las radiaciones ultravioleta, y permite advertir a la población de la necesidad de adoptar medidas de protección. Esto último es especialmente importante, dada la constante disminución del ozono estratosférico y el consiguiente aumento de la intensidad de las radiaciones ultravioleta.

En muchos países próximos al ecuador, el índice ultravioleta puede llegar a un valor de 20 en verano. En Europa, el índice en esta época no suele ser superior a 8. aunque puede rebasar este valor ocasionalmente en las playas. El valor obtenido del índice de radiación ultravioleta (UVI) compone una escala de intensidad: exposición ultravioleta baja (valores 1 y 2); exposición moderada (valores 3 y 4); exposición intensa (valores 5 y 6); exposición muy intensa (valores 7 y 8); exposición extrema (superiores a 9).

En 1995, la OMS, la Organización Meteorológica Mundial (OMM), el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Comisión Internacional de Protección contra la Radiación no ionizante (CIPRNI) formularon recomendaciones sobre la manera de calcular, expresar y difundir el uso del índice ultravioleta solar (Monitores de ultravioleta). En la actualidad, este índice es utilizado por distintas autoridades nacionales en todo el mundo y la tendencia cada vez más extendida entre los medios de comunicación es incorporarlo en su información meteorológica diaria.

Como se ha comentado, existen una serie de factores que determinan el UVI y por lo tanto influyen a la hora de protegernos:

Hora del día: la radiación solar es más intensa entre las 11 y las 16 horas.

Altitud: la capacidad eritematógena de los rayos ultravioleta aumenta con la altura, de modo que puede decirse que cada 300 m de altitud aumenta un 4 %, con el consiguiente incremento en el riesgo de quemaduras.

Latitud: la intensidad de la radiación es superior en el ecuador, ya que incide perpendicularmente a la superficie terrestre, disminuyendo progresivamente al ascender hacia los polos. En el hemisferio norte, los rayos solares inciden con más intensidad entre mayo y septiembre y en un espacio de tiempo comprendido entre les 12 y las 16 horas.

Estación del año: Máximo riesgo en verano al aumentar la perpendicularidad con que inciden los rayos solares.

Espesor de la capa de ozono: El ozono absorbe la radiación ultravioleta. Así la cantidad de ozono que hay sobre la vertical de cada lugar tiene una relación directa con la intensidad de la radiación ultravioleta.

Nubosidad: Las nubes reducen considerablemente los rayos infrarrojos que llegan a la superficie terrestre y escasamente (sólo un 10%) la radiación ultravioleta. queda retenida por las nubes. Así pues, el riesgo de sobreexposición a los rayos ultravioletas es mayor en los días nublados porque la sensación de calor es menor.

Efectos de reflexión: A la incidencia directa de la radiación ultravioleta hay que sumar la incidencia de la radiación reflejada, que supone unos incrementos del 5% en la hierba, del 10% en el agua, del 25% en la arena y del 80% en la nieve. Tampoco hay que olvidar que las gotitas de agua sobre la piel actúan a modo de lupa. Ciertas superficies como el cemento y los metales brillantes pueden aumentar el riesgo al reflejar los rayos ultravioleta. Los tejidos blancos absorben y dejan pasar una alta proporción de luz ultravioleta particularmente cuando están mojados.

Factores atmosféricos: viento, humedad, contaminación,... pueden afectar a la cantidad de radiación solar incidente o a la sensación de bienestar, modificando la peligrosidad de la radiación ultravioleta.

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