Cuidado de la piel y corrección de los problemas estéticos faciales y corporales.
Si su vida se ve afectada por la sudoración excesiva, recuerde que no esta solo. En IDERMA trabajamos para poderle ofrecer tratamientos eficaces que podrían mejorar significativamente su calidad de vida.
Pregunte a nuestros dermatólogos de referencia cual podría ser la causa de la sudoración excesiva y las posibles opciones de tratamiento que se adecuarían a su caso.
Cuando la sudoración se produce en exceso, las consecuencias son desastrosas para las personas que la padecen, afectando no solamente en el ámbito estético o cosmético, sino también en el psicológico, social y laboral, que se agrava cuando el afectado es adolescente. Sudar en exceso, a menudo, es un calvario para quien lo sufre. La sudoración incontrolable puede llevar a ser una molestia significativa y tener unas repercusiones negativas tanto a nivel físico como emocional. Muchas personas que presentan esta enfermedad ven afectada su calidad de vida y sienten inseguridad, vergüenza, debilidad emocional y física, infelicidad, depresión y pérdida de la autoconfianza y control de su vida ya que la transpiración se presenta independientemente de la temperatura y del estado emocional. Se puede convivir con ella, pero a menudo puede dificultar la vida personal, laboral y social del paciente. Se produce a su vez un circulo vicioso en el problema, pues la necesidad de sentirse "seco" (sobre todo en hombres) y la preocupación de oler mal (sobre todo en mujeres) provoca mas estrés del que ya se tiene ante una situación social y por lo tanto mayor sudoración. En los casos más graves el exceso de sudor provoca que las personas se vuelvan retraídas y rehuyan la actividad social evitando situaciones donde necesitan entrar en contacto con otros, pudiendo ser una causa de fobia social.
En los adolescentes las consecuencias en la calidad de vida de los jóvenes son las mismas que tener acné severo. Les afecta, sobre todo, en la calidad de la socialización y del tiempo de ocio.
Cuando afecta a las palmas de las manos, causa dificultad en la manipulación de papeles, lápices, botones, herramientas, equipos electrónicos o instrumentos de música (principalmente el piano). La necesidad de evitar el saludo de manos obliga a muchas personas a buscar tratamiento.
Cuando afecta a las axilas, acciones que serían normales como abrazar, levantar los brazos, llevar una camisa ajustada o simplemente vivir o viajar a clima cálido, son restringidas y se convierten en un gran problema. Puede llegar a condicionar la visa laboral, llevar a cabo actividades deportivas u otras acciones que requieran esfuerzo o tensión. A nadie le gusta estar con la camisa mojada o la blusa manchada de sudor. Eso produce mucha incomodidad.
Cuando la sudoración excesiva es localizada, se denomina hiperhidrosis primaria o focal. Es la que desencadena los mayores problemas porque no depende de momentos puntuales ni de situaciones concretas. Puede afectar a toda la superficie de la piel, pero por lo general está confinada a determinadas áreas donde hay mayor número de glándulas sudoríparas. Según las regiones afectadas por exceso de transpiración, se distinguen:
• Sudoración axilar (la más frecuente),
• Sudoración palmar,
• Sudoración plantar,
• Sudoración cráneo-facial (cuero cabelludo, frente y cara). Un fenómeno asociado a la sudoración facial es el enrojecimiento del rostro (rubor facial).
• Sudoración de las regiones inframamarias, ingles, En casos aislados se da en espalda y pecho, siendo esto último consecuencia a veces de intervenciones quirurgicas para eliminar la hiperhidrosis (sudoración compensatoria).
Su causa aún no se ha podido dilucidar, aunque es un padecimiento que parece darse más en familias. Hasta el 40% de los afectados tiene otro miembro de la familia con la misma afectación, por lo que es una enfermedad hereditaria. Afecta de igual manera a hombres y mujeres.
Se ha calculado que hasta un 3% de la población sufre algún exceso de sudoración. Se estima que el 1% de la población padece hiperhidrosis molesta, aunque menos del 40% de los pacientes con dicha afección busca asesoría médica. Los efectos suelen comenzar en la adolescencia y alrededor de los 20 años, pero sigue afectando a personas de mediana edad. Normalmente, si no es atendida correctamente, dura toda la vida.
El síntoma principal es la humedad. La zona afectada estar fría y suele ser rosada o blanco-azulada y en los casos graves la piel puede presentar maceración, fisuras, descamación, irritación y pigmentación de la piel. A veces la zona afectada desprende un olor fétido (bromidrosis), causado por bacterias y levaduras que descomponen el sudor y la piel mojada. Puede ser un factor contribuyente de varias enfermedades de la piel como infecciones micóticas o piógenas o alergias de la piel por contacto.
Los signos visibles de sudoración se pueden notar durante una visita al médico y se pueden utilizar igualmente muchas pruebas más objetivas como la prueba de yodo-almidón (se aplica una solución de yodo en el área que presenta sudoración y, después de secarse, se esparce almidón sobre dicha área. La combinación de ambos hace que cualquier parte que presente exceso de sudor se coloree de azul oscuro).
Además, se puede distinguir la hiperhidrosis secundaria, que como su nombre lo indica, puede deberse a trastornos de la glándula tiroidea o pituitaria, infecciones, diabetes mellitus, tumores, menopausia o ciertos fármacos.
La sudoración excesiva es un problema de la piel que debe ser enfocada casi siempre desde una perspectiva dermatológica. Compete al dermatólogo orientar y determinar el posible tratamiento al paciente, en función del tipo de hiperhidrosis que padezca.