Cuidado de la piel y corrección de los problemas estéticos faciales y corporales.
El paso del tiempo comporta la relajación cutánea y muscular y la perdida tensión y de volumen del tejido que sostiene la piel. Debido a la distensión, pesadez y atrofia, los pliegues cutáneos normales se hacen más profundos y más marcados.
Esto se traduce principalmente, en la perdida de definición de la redondez u óvalo de la cara. En conjunto, la piel de los parpados sufren su caida, lo que produce las bolsas de ojos (nos dan aspecto cansado a la mirada y pueden interferir en la visión) y la atrofia cutánea se traduce en las ojeras. El volumen del pómulo se reduce, la mejilla se descuelga y surcos nasogeniano y marioneta se hacen más marcados. Los labios pierden volumen y el perfil del bermellón se desdibuja. La barbilla se retrae y la piel de la mandíbula también se observa su descolgamiento.
En el cuerpo los signos de flacidez se hacen muy evidentes. El cuello pierde gran parte de su firmeza y su ángulo entre la base de la cabeza en el perfil, se borra. La cara interna y superior de brazos, mamas, abdomen y cara interna y superior de piernas también sufren descolgamiento.
Los tratamientos propuestos buscan recuperar el protagonismo, la firmeza y definición del óvalo facial y de las partes importantes de nuestro cuerpo, mediante aporte del volumen perdido o la retracción con láser o eliminación quirúrgica del exceso de piel.