Esta especie de lunares de color rojo sangre no pican, duelen ni molestan. Son simples tumoraciones vasculares de tipo benigno que aparecen con la edad; de ahí la calificación de “senil”.
Son pequeños hemangiomas que se dilatan con el tiempo y llegan a hacer presión contra la piel, con lo que terminan por aflorar por debajo de ésta.
Su crecimiento es muy lento, aproximadamente el mismo que el de las verrugas, por lo que podemos tenerlos durante años sin darnos cuenta de sus cambio de tamaño.
A pesar de ser inofensivos, a muchas personas les parecen antiestéticos y deciden quitárselos. Las técnicas utilizadas son sencillas e indoloras. Actualmente el laser es el más utlilizado.