La psoriasis es una de las afecciones de la piel más frecuentes cuyo origen se desconoce. Se sabe que es crónica y, por el momento, carece de un tratamiento totalmente curativo, si bien es posible controlar su sintomatología mediante diferentes tipos de medicamentos o terapias que deberán ser prescritos o recomendados por el médico especialista. Aunque puede adoptar formas diversas, la más habitual es la aparición de placas rojizas cubiertas de escamas de color blanco plateado en zonas concretas del cuerpo o bien de forma diseminada. Generalmente su primera aparición se produce en codos, rodillas o cuero cabelludo, aunque esto no significa que no pueda manifestarse en otra zona de la piel.
Todas las enfermedades crónicas tienen un cierto impacto en la persona que las padece y, desgraciadamente, cuando afectan la piel su efecto negativo es mayor aunque se trate de patologías banales. El padecimiento de esta afección tiene un indudable impacto psicológico y social en algunos enfermos, por lo que una correcta información y conocimiento de la enfermedad, así como el apoyo entre médico-paciente y entre las propias personas afectadas puede ayudar a soportar esta pesada carga....
Es importante no automedicarse y no recurrir a tratamientos dudosos que podrían llevar a empeorar la psoriasis. Consultar con un especialista de la piel (dermatólogo) que establezca el diagnóstico correcto y determine el estado y tipo de psoriasis. El dermatólogo le planteará un programa de tratamiento con revisiones periódicas. Los tratamientos son largos y debes mantenerte constante.
También es útil contactar con asociaciones de afectados (como Acción Psoriasis) para compartir la experiencia con otras personas, facilitar el intercambio de información y dar apoyo a los afectados para mejorar su calidad de vida. Ocúpate de tu psoriasis, sin preocuparse. Informarte adecuadamente.
TIPOS DE PSORASIS
• Psoriasis Habitual (codos, rodillas, cabeza, cuerpo)
• Psoriasis de los pliegues
• Psoriasis extensas
• Psoriasis de las manos y plantas de los pies
• Psoriasis de las uñas
RECURSOS DIAGNÓSTICOS EMPLEADOS
• Exploración Facultativa por Especialista
• Estudio microscópico mediante Biopsia
RECURSOS TERAPÉUTICOS APLICADOS
La psoriasis no tiene una curación definitiva garantizada en la actualidad. A pesar de ello, disponemos de un arsenal terapéutico considerable dispuesto a blanquear o por lo menos a mejorar las lesiones con mayor o menor efectividad. El tratamiento de la psoriasis requiere constancia y paciencia.
Cada individuo que padece este problema tiene su particular psoriasis y por tanto su tratamiento es específico y único para él. El tratamiento que va bien a una persona puede que no sirva a otra.
La elección de cada tratamiento va a estar en función de la edad, del tipo de psoriasis, la localización de las lesiones, la extensión y la severidad de la enfermedad. Por todo ello, se recomienda evitar automedicarse y acudir al dermatólogo para que sea él quien establezca el diagnóstico y tratamiento adecuado y realice las revisiones periódicas. La mayoría de los pacientes se pueden tratar en el ambulatorio, e incluso algunos de ellos no requieren tratamiento farmacológico. Si la psoriasis se hace resistente a un tratamiento y deja de ser efectivo, debe substituirse por otro.
La respuesta a cada tratamiento varía de una a otra persona, por lo que, el tratamiento no debe detenerse con un solo fármaco u opción cuando no ha resultado efectivo. Con cierta frecuencia se combinan o alternan varios de ellos ya sea aplicándolas o tomándolas en el mismo día o alternativamente. Se intenta así, complementar los beneficios de cada uno, acelerar el proceso de tratamiento, evitar o minimizar la pérdida progresiva de eficacia y reducir la cantidad necesaria de cada medicamento con el fin de disminuir los efectos secundarios a largo plazo
En la actualidad, se dispone de una amplia gama de posibilidades terapéuticas que incluyen medicamentos aplicados sobre la piel (pomadas, cremas, lociones), de administración oral y diversos tipos de fototerapia y terapias complementarias.
- Tópicos. Son los tratamientos que se aplican directamente sobre la piel, tratando sólo la zona afectada y no el resto de la piel sana. Los más usuales son: Alquitranes, Corticoides, Calcipotriol y Tocalcitol,Emolientes y lubricantes
- Tratamientos internos (también llamados sistémicos) Son tratamientos que se toman por vía oral. Se reservan para formas más severas y extensas de psoriasis: Retinoides orales, Metotrexato y Ciclosporina.
- Fototerapia (Tratamientos con rayos ultravioletas) Estos tratamientos usan la luz ultravioleta (UV) que presenta mayor energía que la luz visible. Los rayos ultravioletas de tipo A y los de tipo B son los que tienen utilidades terapéuticas y llegan a la tierra a través de la luz del sol. En la psoriasis detienen el crecimiento exagerado de las células de la piel. Pero como contrapartida producen un envejecimiento precoz de la piel y pueden provocar de cáncer de piel, por lo que se debe limitar y controlar bien su uso terapéutico. Se aplican en cabinas especiales que existen en hospitales, durante varias semanas o meses, y a todo el cuerpo o a zonas concretas (pies, manos, cabeza, etc).
Los rayos ultravioletas que se aplican en los hospitales SON DISTINTOS a los aplicados en gimnasios o centros de bronceado. Los rayos UVB se administran solos ya que tienen una capacidad importante para penetrar en la piel y por lo tanto son más dañinos. Los UVA penetran menos y son menos dañinos, por lo que para que penetren más se combinan con un medicamento que se administra en pastillas llamado psoraleno y que provienen de una planta. Dado que esta sustancia reacciona con la luz de forma más intensa, aumenta el efecto de los rayos ultravioletas tipo A sobre la psoriasis. A esta combinación se le llama PUVA. Primero se toma el psoraleno y pasado un tiempo, se aplican los rayos UVA en una cabina especial. Existen otras formas de administración del psoraleno, como la aplicación mediante baños o aplicándolo sobre las lesiones directamente.
El PUVA no se aplica cuando hay pocas lesiones, en embarazadas, niños o pacientes con varices importantes, enfermedades de hígado o riñón. También pueden asociarse a otros tratamientos farmacológicos como alquitranes, emolientes, corticoides tópicos o retinoides orales.
- Tratamientos complementarios: Baños, Clima y Balnearioterapia.
¡¡¡ No se broncee intensamente, ya que la psoriasis puede establecerse en las zonas de quemadura solar !!!
- La Psicoterapia Puede resultar de gran utilidad las terapias de apoyo psicológico. Como es lógico compete al psicólogo y/o psiquiatra controlar y medicar los trastornos derivados de esta enfermedad como son la ansiedad, el estrés y/o la depresión. Cabe considerar que los compuestos de litio, los cuales ocupan un lugar preferente en las terapias habituales psiquiátricas, pueden precipitar o agravar las lesiones psoriásicas. Nuevos Tratamientos, nuevas esperanzas.
La investigación es constante en el campo de los tratamientos en lo que a la psoriasis se refiere. Numerosos grupos de investigadores en diversos países, incluido el nuestro, trabajan por conseguir nuevas moléculas eficaces, limpias, cómodas y con los mínimos o nulos efectos secundarios posibles.
La PSORIASIS no es contagiosa sea cual sea su gravedad. Tópico, tan extendido como infundado. No se puede trasmitir tocando las lesiones de psoriasis. No hay razón alguna que justifique limitaciones en el uso de piscinas, bañeras, gimnasios o cualquier tipo de instalación colectiva, ni mucho menos en el ámbito escolar o laboral y puede ser hereditaria, aunque no siempre.
La PSORIASIS no significa poca higiene ya que no se produce por suciedad. Los lavados repetidos con jabones agresivos o irritantes pueden favorecer su aparició. LAS COMIDAS MUY GRASAS O LOS PRODUCTOS DERIVADOS DEL CERDO AUMENTAN LA PSORIASIS Come lo que quieras, no se ha demostrado ningún alimento que influya en el comportamiento de la psoriasis. Una alimentación equilibrada es buena para tu salud. Solo la obesidad se ha visto como un factor desfavorable.
Normalmente el sol y los baños de mar mejoran la PSORIASIS, excepto las formas extensas y las asociadas a reuma psoriásico. De todas formas, la exposición solar debe ser controlada por un dermatólogo.
La psoriasis es una afección de la piel crónica y NO contagiosa, que prácticamente, todas las civilizaciones del planeta padecen, aunque menos en los países tropicales, y más en los fríos o faltos de sol. Se piensa que en España afecta a más de 1.000.000 de personas (una de cada 40 personas, aproximadamente). Se manifiesta por igual en ambos sexos y con mayor frecuencia entre los 15 y los 35 años, aunque también pueden darse en niños más pequeños y en personas de mayor edad. En buena medida, conviene aclarar diversos falsos tópicos que se han creado en torno a esta enfermedad.
La causa de la psoriasis actualmente no es conocida. Sin embargo, cada día se conocen más los trastornos y alteraciones que ocurren a nivel de las células en las lesiones, a pesar de que aún son muchos los enigmas que nos presenta. Aunque son numerosos los factores que desencadenan este complicado proceso, el factor que más destaca es el genético. La aparición de la psoriasis supone una predisposición hereditaria, ya que un tercio de las personas con psoriasis tienen antecedentes familiares de haberla padecido o estar padeciéndola. En dos tercios no se tienen familiares afectos.
En cualquier caso, la psoriasis se padece desde el nacimiento por más que la aparición y el diagnóstico se produzcan en edades dispares de la vida. Hoy día no es posible predecir quién manifestará la enfermedad, pues aunque se sabe que la herencia ejerce un papel importante, no se conoce bien el comportamiento de este factor. La PSORIASIS no siempre se hereda a futuras generaciones. Así mismo, se trata de una enfermedad relacionada íntimamente con factores emocionales, aunque no existen evidencias de que la causa directa de la psoriasis sea de tipo nervioso o psicológico. Los brotes de lesiones, o incluso la aparición por primera vez de psoriasis, puede estar desencadenado, aunque no causado, por una situación de tensión emocional. De la misma forma, la presencia de psoriasis en áreas muy aparentes como la cara (localización que se afecta muy raramente) o las manos, unido a la no garantía de curación clínica y por tanto de su cronicidad, puede perjudicar de manera considerable en el entorno social y profesional del paciente. Las personas con psoriasis acusan un alto nivel de tensión comparados con otros enfermos. Los pacientes pueden en estos casos desarrollar un empeoramiento de las lesiones.
El síntoma que la hace más reconocible, es la aparición de lesiones enrojecidas y engrosadas, de tamaño y grosor variable, en la mayoría de los casos recubiertas de escamas o costras blancas o brillantes, más frecuentemente a nivel de codos, rodillas y cuero cabelludo. Casi cualquier parte del cuerpo puede resultar afectada. Estas lesiones los dermatólogos las llamamos placas de psoriasis. El problema reside en que se produce una apariencia muy desagradable y en ocasiones un intenso picor y quemazón. En la psoriasis el grado de afectación de la piel puede ser muy variable, si bien la gran mayoría son casos leves y con pocas lesiones y limitas a unas pocas áreas del cuerpo. Por fortuna, la psoriasis es solo un padecimiento cutáneo y no afecta a la salud general. En un 5% de los pacientes afectados de psoriasis puede producirse una inflamación de ciertas articulaciones, con o sin afectación de la piel, antes o después de aparecer las lesiones de psoriasis en la piel.
En algunos casos dicha afectación mejora con el mismo tratamiento que recibe la piel. A esta forma de afección los dermatólogos y reumatólogos la llamamos PSORIASIS ARTROPÁTICA.
El comportamiento de la psoriasis es caprichoso e impredecible. Las lesiones pueden sanar por si solas y desaparecer por meses o años, o empeorar y ganar en extensión.