Un lunar (o nevus melanocítico) es una mancha anormal de células pigmentadas en la piel. Estas células se llaman melanocitos. Los lunares son muy frecuentes. Muchas personas nacen con algunos lunares y desarrollan otros a lo largo de su vida.
La mayoría de lunares son simplemente resultado de una proliferación inofensiva de células pigmentadas en la capa más profunda de la piel. Algunos de estos lunares, llamados nevus melanocíticos congénitos, suelen estar presentes desde el nacimiento. Pero la mayoría se desarrollan espontáneamente o son causados por la exposición a la luz del sol y tienden a aparecer en áreas de piel más expuestas al sol.
La mayoría de estos lunares aparecen durante los primeros 20 años de vida, aunque pueden seguir desarrollándose en los 20 años siguientes. No obstante, muchos de ellos desaparecen con la edad.
La principal preocupación de los lunares es la degeneración de un pequeño número a una enfermedad llamada melanoma maligno. En esta forma de cáncer de piel, que puede ser fatal, el diagnóstico y tratamiento precoz mejoran enormemente el pronóstico. En las primeras fases el tratamiento es la escisión quirúrgica (es decir, se extrae el tumor con un margen de piel alrededor).
La presencia de lunares es habitual, y ello no implica que exista malignización en un futuro. Cuanto mayor número de nevus tiene una persona, mayor es el riesgo de melanoma, sobre todo si estos lunares están sometidos a exposición solar importante o traumas continuos (por ejemplo: afeitado si se encuentra en zona de la barba, roce en zona del cinturón o pie... ).
El peligro aumenta si existe historia familiar de melanoma maligno. En caso de múltiples nevus y/o historia familiar de melanoma debe tener una mayor prevención frente a la exposición solar.