A lo largo de la vida son muchas las situaciones que dejan huella en nuestro rostro.
Un acné virulento, una varicela mal tratada, accidentes, traumatismos e incluso un tatuaje no deseado puede dejar marcas en el rostro, que por mínimo que sea, pueden convertirse en un verdadero martirio para el que lo padece, debido al problema estético.
Si han quedado marcas o cicatrices de acne que disgustan es posible realizar tratamientos correctivos siempre que no existan lesiones activas.
Sólo un experto puede evaluar la mejor solución, tanto a corto como a largo plazo.
El resultado de los tratamientos realizados dependerán tanto de la profundidad y antigüedad de la cicatriz, como del fototipo de la persona (color natural de piel, ojos y cabello). No existen cremas u otros tratamientos tópicos que borren las cicatrices. La importancia del acné como enfermedad reside en su capacidad para producir cicatrices y los problemas psicológicos derivados de las mismas, por lo que se necesita un tratamiento precoz para que disminuya la incidencia de estas secuelas, un hecho fundamental tanto en casos de acné grave, como en leves.
Los tratamientos para este tipo de cicatrices son:
- PEELING DERMATOLOGICO. Indicado en casos en que las cicatrices no sean demasiado marcadas. El tipo de ácido y su concentración debe ser adaptada al tipo y profundidad de la cicatriz, Los factores determinantes de la profundidad del peeling son la elección del agente, la solución y la concentración, así como la frecuencia de las aplicaciones.
- DERMOABRASIÓN
- LASER Erbio-YAG
- MATERIALES DE RELLENO. En algunos casos, puede llegar a ser necesario la infiltración sustancias inocuas en el interior de las cicatrices más grandes y profundas.