Cuando nuestra piel se pone en contacto con el sol, éste puede producir un efecto beneficioso o un efecto pernicioso sobre ella. Ello tiene mucho que ver con el tiempo que estemos expuestos a los rayos solares, pero también con el tipo de piel más o menos sensible a la luz solar que se tenga, con el sistema inmune y más concretamente, con la presencia de alguna sustancia química capaz de desencadenar una reacción de fotosensibilidad en la piel, dentro de las cuales se engloban las reacciones de fototoxicidad y fotoalergia.
La alergia solar tiene que ver con la propia inmunidad y el consumo de sustancias que nuestro organismo, en contacto con la luz solar, convierte en alergénicas (medicamentos, alquitranes, plantas, sulfuro de cadmio empleado en tatuajes, cosméticos, perfumes?). Las reacciones fotoalérgicas se diferencian de las reacciones fototóxicas en función de que intervenga o no una respuesta inmune: en la reacción fototóxica basta con ingerir algún tipo de medicación, algún alimento o simplemente aplicar un perfume o un filtro solar inadecuado para que en contacto con la luz solar, esta sustancia lesione directamente la piel y muestre algún síntoma evidente como rojez, picor, erupciones o granitos. También puede existir un factor endógeno como es el caso de la porfiria, enfermedad que se caracteriza por una alteración metabólica del hígado que produce lesiones cutáneas por exposición solar.
En cambio, lo que conocemos por alergia solar comprendería las reacciones de fotosensibilidad a alguna sustancia en particular (medicamento, cosmético, perfume?), pero que al modificarse por acción del sol, desencadena en nuestro sistema inmune una respuesta inmunológica de hipersensibilidad que se conoce como alergia solar. En cuanto a los síntomas más característicos de las reacciones alérgicas son eritema (enrojecimiento), exantema (erupción de granitos, vesículas o incluso ampollas) y picor intenso.
En ambos casos el tiempo de exposición al sol no tiene por qué ser excesivo: muchas veces bastan cinco minutos para empezar a sentir los primeros síntomas. Sin embargo, hay que tener en cuenta que si abusar del sol es malo para cualquier tipo de piel, en las más sensibles o de naturaleza alérgica puede tener consecuencias nefastas.
Los síntomas más caracteristicos de las reacciones alérgicas son eritema (enrojecimiento), exantema(erupción de granitos, vesículas o incluso ampollas) y picor intenso.