El sol no solo brilla en la playa

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El sol no solo brilla en la playa

El sol no solo brilla en la playa

Afortunadamente, cada vez hay una mayor conciencia sobre los peligros de la radiación solar y la importancia de protegerse del sol.

No obstante, aun hay muchas personas que asocian las medidas de fotoprotección únicamente con las jornadas de playa y el verano.

Cabe insistir que la radiación solar nos alcanza siempre que permanecemos en el exterior e incluso parte de ella puede atravesar los cristales.

Es por esta razón que también debemos protegernos cuando realicemos deporte al aire libre, caminemos por la ciudad, tomemos algo en una terraza o vayamos en coche.

A continuación describimos algunas situaciones en las que, al igual que en la playa, no se debe olvidar la protección solar.

 

  • Piscina. Algunas personas tienen la falsa creencia de que el sol no alcanza tanto en la piscina como en la playa y, por esta razón, no son tan cuidadosos con las medidas de protección solar. Es importante tener en cuenta que cualquier medio acuático refleja un 5% de la radiación del sol, aumentando la cantidad de radiación que acaba recibiendo la piel. Asimismo, las gotas de agua hacen un efecto lupa sobre la piel, disminuyendo la eficacia del fotoprotector y favoreciendo las quemaduras. De este modo, es fundamental utilizar un protector solar resistente al agua tanto en las jornadas de playa como de piscina y reaplicarlo adecuadamente después de cada baño tras secar bien la piel.

 

  • Parque. En verano, las vacaciones escolares y el buen tiempo hacen que los niños pasen más tiempo en el exterior para jugar y realizar diferentes actividades de ocio. Por este motivo, es fundamental asegurarse de que se aplican correctamente el protector solar antes de vestirse y salir de casa y que van a reutilizarlo a lo largo del día. También es importante que utilicen gorras que les ayuden a proteger la piel del rostro y los ojos del sol.

 

  • Coche. Aunque muchas personas lo desconozcan, el sol nos alcanza en nuestros trayectos en coche, porque atraviesa sin problema los cristales. Las ventanas laterales y traseras están construidas con cristal no laminado, lo que permite que pase una cantidad significativa de radiación UVA. El parabrisas, en cambio, sí está construido con cristal laminado, pero aun así una pequeña parte de los rayos UVA pueden filtrarse. De este modo, si se va a realizar un trayecto largo durante el día, es conveniente utilizar un protector solar de amplio espectro, así como gafas de sol para proteger también a los ojos.

 

  • Deporte. Diversos estudios relacionan la práctica de deportes al aire libre con un mayor riesgo de sufrir cáncer de piel. Por ello, es necesario que las personas que hacen ejercicio en el exterior adquieran unos buenos hábitos de protección solar. Esto es especialmente importante en esta época del año y entre la gente más joven. En este post sobre protección solar en el deporte, encontrarás consejos y factores a tener en cuenta, si entrenas al aire libre.

 

  • Running. Correr es una actividad deportiva que ha tenido un crecimiento espectacular en los últimos años, sobre todo entre la gente más joven. Aunque se practique en la ciudad, es igualmente importante adquirir unos buenos hábitos de protección solar y aplicar siempre un fotoprotector tópico antes de salir a correr. Además, el asfalto puede llegar a reflejar hasta un 4% de la radiación solar, aumentando así el impacto del sol sobre nuestra piel. A la hora de escoger el protector solar, es importante que sea resistente al agua y, por tanto, al sudor.

 

  • Paseo por la ciudad. En vacaciones, es habitual pasar muchas horas caminando por la ciudad para hacer turismo. Esto implica que se va a estar expuesto al sol por mucho tiempo. Para evitar quemaduras y cualquier otro tipo de daño solar, no hay que olvidar aplicar el fotoprotector en todas aquellas partes del cuerpo que vayan a estar expuestas al sol. También es conveniente usar gorras o sombreros y gafas de sol.

 

  • Terrazas. El buen tiempo invita a permanecer más tiempo fuera. De ahí que las terrazas de la ciudad o los chiringuitos de playa sean de los lugares más frecuentados en primavera y verano. Aunque muchas personas se olviden de ello, el sol también nos alcanza mientras estamos sentados tomando algo. Si bien la mayoría de las terrazas o los chiringuitos cuentan con sombrillas o parasoles, estos no consiguen bloquear una gran parte de la radiación solar.

 

  • Montaña. Hay quienes, en verano, buscan temperaturas más agradables viajando a zonas más montañosas. El peligro está en pensar que, al ser el ambiente menos caluroso, la radiación solar no nos ‘llega’ y, por tanto, no hay necesidad de utilizar protección solar. Cabe insistir en que la intensidad de los rayos ultravioletas aumenta con la altura, por lo que el riesgo de sufrir algún tipo de quemadura o daño solar es elevado.

 

Asimismo, es importante añadir que la sobreexposición a la radiación ultravioleta de forma artificial, a través de cabinas de bronceado, es un factor de riesgo evitable para la mayoría de los melanomas, por lo que se desaconseja totalmente su uso. 

Finalmente, recordar que las quemaduras solares en la infancia se relacionan directamente con la aparición de cáncer de piel en la edad adulta y que durante los primeros 18 años de vida, las personas recibimos alrededor del 50% de la exposición solar recibida a lo largo de su vida. Por eso, la protección solar en los niños y unos buenos hábitos de exposición solar en la infancia son fundamentales. 

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